El tramo ferroviario Saltillo–Nuevo Laredo, de 396 kilómetros, presenta un avance físico del 10% y contempla una inversión federal de 140 000 millones de pesos, informó la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes. La obra, parte del proyecto que unirá la Ciudad de México con la frontera tamaulipeca, incluirá 13 estaciones y está diseñada para movilizar hasta 30 000 usuarios diarios.
El recorrido partirá en Derramadero, en las afueras de Saltillo, y atravesará Ramos Arizpe, García, Santa Catarina, Monterrey, General Escobedo, Salinas Victoria, Villaldama, Lampazos de Naranjo y Anáhuac, hasta llegar a Nuevo Laredo. Los trenes operarán a velocidades de diseño de entre 160 y 200 km/h, con unidades diésel-eléctricas fabricadas por Alstom en Ciudad Sahagún. Se adquirirán 47 unidades: 27 configuradas para 632 pasajeros en rutas metropolitanas y 20 para 271 viajeros en trayectos de mayor distancia. El primer convoy estará disponible en junio de 2027.
Uno de los avances más significativos es la liberación del derecho de vía, con un 81% de los 12.8 millones de metros cuadrados necesarios ya liberados. Este proceso abarca 15 municipios en Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, y ha implicado la regularización de propiedad histórica (91.5%), social (0.5%) y privada (8%).
El Gobierno federal prevé que la nueva red ferroviaria reducirá sustancialmente los tiempos de traslado entre ciudades clave del país, impulsando la actividad económica regional. Además del corredor Saltillo–Nuevo Laredo, la administración proyecta construir alrededor de 2 400 km de infraestructura ferroviaria y destinar cerca de 750 000 millones de pesos a la adquisición de trenes durante el sexenio. Con ello, se reactivará el servicio de pasajeros de larga distancia en la frontera norte, conectando Nuevo Laredo con Monterrey, San Luis Potosí, Querétaro y la capital mexicana.
















