Residentes de Nuevo Laredo difundieron la noche del viernes imágenes y videos que muestran la formación de una columna giratoria en el cielo del sector poniente, cerca del Puente Internacional III. Tras examinar el material fotográfico y audiovisual, meteorólogos confirmaron que se trató de una nube embudo, fase previa a un tornado que, en este caso, no llegó a tocar tierra.
El fenómeno se originó por la interacción de tres factores atmosféricos característicos de la región. Primero, la intensa radiación solar elevó la temperatura del suelo en ambos Laredos, generando una masa de aire caliente que ascendió con rapidez. Al encontrarse con una densa corriente de aire frío procedente de la tormenta en niveles superiores, se produjo un choque térmico y de presión que potenció las corrientes giratorias. Finalmente, la variación de la dirección del viento a diferentes altitudes indujo la rotación horizontal de ese volumen de aire, que la propia tormenta enderezó y estiró verticalmente hasta configurar el embudo visible.
Aunque el remolino adquirió forma definida al arrastrar agua y polvo suspendidos, no evolucionó a tornado ni causó daños. Especialistas recuerdan que las zonas semiáridas como la frontera son proclives a estos eventos cuando frentes fríos irrumpen después de jornadas de calor extremo.
Este espectáculo atmosférico evidencia la dinámica climatológica del noreste de México, donde los contrastes térmicos y la cizalladura del viento pueden generar estructuras temporales muy llamativas, pero generalmente de escasa duración e impacto.
















