La Comisión Municipal de Agua Potable y Alcantarillado (Comapa) de Ciudad Victoria atiende en promedio tres o cuatro rehabilitaciones de drenaje por semana, como respuesta a la antigüedad y deterioro de las redes sanitarias. De acuerdo con el gerente general, Fernando García Fuentes, las intervenciones en drenaje implican excavaciones de hasta tres metros de profundidad, fractura de pavimento y el uso de equipos especializados, lo cual incrementa su complejidad, costo y duración.
Para optimizar la atención, Comapa Victoria ha desplegado cuatro unidades VACTOR que, junto con cuadrillas, retroexcavadoras y compresores, trabajan bajo un programa específico de atención de derrames. Cada rehabilitación puede extenderse entre tres y cuatro días, dado el tiempo requerido para descubrir, sustituir y reinstalar tuberías dañadas.
El desgaste estructural derivado de la antigüedad del sistema es el principal factor que impulsa la demanda de estos trabajos. A ello se suman obstrucciones provocadas por el vertido de grasas, aceites y residuos de alimentos, especialmente de establecimientos de comida. Las tuberías originales no están diseñadas para recibir este tipo de descargas, lo que agrava las fallas hidráulicas.
En respuesta, la paraestatal implementó un programa de verificación y control de descargas en negocios de comida, lavanderías y similares, exigiendo la instalación y mantenimiento de trampas de grasa. Hasta la fecha, se han impuesto entre 20 y 25 sanciones, con multas aproximadas de cinco mil pesos en cada caso. Según García Fuentes, los recursos recaudados son mínimos frente al costo de las reparaciones, por lo que el objetivo principal es la prevención de futuras obstrucciones.
Con esta estrategia de mantenimiento programado y vigilancia regulatoria, Comapa Victoria busca reducir las molestias a la población y prolongar la vida útil de la infraestructura sanitaria.
















