El pasado 16 de septiembre se completó la instalación de un nuevo sistema de boyas esféricas en el cauce del río Bravo, a la altura de Nuevo Laredo, como parte de la reconstrucción de la barrera flotante fronteriza. Imágenes difundidas en redes sociales muestran maquinaria pesada colocando esferas de color naranja, que sustituyen a las antiguas boyas cilíndricas desplazadas en semanas recientes por el incremento en el nivel del río.
Cada esfera, de aproximadamente 1.2 metros de diámetro, está fabricada con plástico de alta resistencia y, en su interior, incorpora espuma de celdas cerradas para garantizar flotabilidad aun en caso de daño superficial. Gracias a un mecanismo de rotación independiente, las unidades dificultan el apoyo de personas que intenten escalar la barrera, reforzando su función disuasoria.
Las boyas están unidas mediante cables o cadenas metálicas que forman, de forma continua, una línea sobre el agua. Bajo la superficie, el sistema puede incluir redes o mallas suspendidas entre las unidades, así como estructuras metálicas y anclajes de concreto en el lecho del río, diseñados para impedir el paso por debajo de la barrera y mantener la posición estable de todo el conjunto.
Esta actualización responde a la necesidad de contar con medidas más eficaces ante variaciones en el caudal del río Bravo. Autoridades fronterizas prevén que el nuevo diseño ofrezca mayor durabilidad y permita una vigilancia más eficiente de la zona.
















