El 16 de septiembre de 2014 a las 09:00 horas, una acumulación de gas LP provocó una explosión en la vivienda ubicada en Privada Emilio Barrera #26 de la colonia Infonavit Fundadores, en Nuevo Laredo. Doce años después, la tragedia permanece en la memoria colectiva como uno de los accidentes más devastadores registrados en la ciudad.
La detonación generó un estruendo que derribó muros y techos, volcó vehículos y liberó densas columnas de humo. Minutos después del estallido, vecinos alertados por el intenso olor a gas iniciaron labores de remoción de escombros, mientras alarmas y gritos reclamaban auxilio en las inmediaciones.
Entre las 09:15 y las 10:30 horas, arribaron las primeras unidades de Bomberos, Protección Civil, Cruz Roja y Policía Militar. La Secretaría de la Defensa Nacional activó el Plan DN-III-E y desplazó tropas para rescatar a personas atrapadas bajo los escombros. El despliegue operativo incluyó el establecimiento de un perímetro de seguridad y la coordinación de esfuerzos para contener fugas de gas y prevenir nuevos incidentes.
Durante la tarde, las autoridades confirmaron el hallazgo del cuerpo de Socorro Cárdenas Tapia. Horas más tarde, en los hospitales de la ciudad, se reportó el fallecimiento del menor Alfonso de Jesús Nájera, quien había sido trasladado con quemaduras de consideración. Varios lesionados recibieron atención médica especializada y permanecieron en observación.
El entonces alcalde supervisó personalmente las maniobras de auxilio y ordenó evaluaciones estructurales en las viviendas colindantes. A lo largo de las siguientes semanas, los afectados recibieron apoyo institucional para la reconstrucción de inmuebles y el restablecimiento de servicios básicos.
La crónica de aquel suceso insiste en la necesidad de fortalecer los protocolos de seguridad en el abastecimiento y manejo de gas LP, así como en dotar de recursos adecuados a las brigadas de emergencia para la prevención y respuesta oportuna.
















